
Pintores para bares, cafeterías y restaurantes en Burlada
Pintamos bares, cafeterías y restaurantes en Burlada, sobre todo en la calle Mayor y alrededores, y en Villava y Huarte. Techos amarillentos, paredes de barra, comedores y cocinas, organizados para los días de cierre.
El techo de un bar con años: amarillo, grasa y pocos días para pintarlo
Un bar que lleva muchos años abierto tiene el techo de un color que ya nadie recuerda que era blanco. Hay humo de la época en que se fumaba dentro, grasa que sube de la plancha y vapor de la cafetera, y todo eso se ha ido quedando en la pintura. Si se pinta encima con un blanco normal, en pocas semanas vuelve a asomar una sombra amarilla, porque esas manchas traspasan.
Por eso en un bar se empieza por lavar y desengrasar, se da una imprimación que bloquea las manchas y luego se pinta. Y se hace en muy pocos días, porque un bar con la persiana bajada no hace caja: aprovechamos el día de descanso, unas vacaciones o un cierre corto, y organizamos el trabajo para abrir con el local recogido y sin olor.
- Visita sin coste para ver el local y cuándo puede cerrar
- Techo lavado y desengrasado antes de pintar
- Imprimación que bloquea el amarillo del humo y la grasa
- Pintura lavable en sala y barra, y específica en cocina
- Trabajo concentrado en los días de cierre
- Local limpio, recogido y ventilado para abrir
Qué pintamos en hostelería
Sala y barra
Paredes y techo de la zona de clientes, la pared de detrás de la barra y los botelleros. Se lavan, se sellan las manchas y se pintan con un acabado que se deja limpiar a diario.
Comedor
En restaurantes con comedor aparte, las paredes de las mesas, que se rozan con las sillas, llevan una pintura resistente y un tono que acompañe la luz de las comidas y las cenas.
Cocina y almacén
Donde hay vapor y grasa, pintura específica que aguanta la limpieza con desengrasante, y antimoho en las zonas con condensación. Se hace con la cocina parada y fría.
Cuándo nos llama un bar o un restaurante
Los encargos de hostelería que más se repiten:
- El bar de la calle Mayor con el techo amarillo de décadas
- La cafetería que quiere renovar la imagen sin cambiar de sitio
- El restaurante con el comedor marcado por el roce de sillas
- La cocina con grasa acumulada y moho en las esquinas
- El local que cambia de dueño y quiere abrir con otra cara
- La terraza cubierta o la zona de fumadores con la pintura castigada
Cómo pintamos un bar en su cierre
Sin lavar y bloquear el amarillo del techo, cualquier pintura nueva dura semanas.
Visita y día de cierre
Vemos el local, el estado de techos y paredes y hablamos de cuándo podéis cerrar. Con eso sabemos cuántas jornadas necesitamos y te damos precio.
Protección de barra y mobiliario
Se cubren barra, cafetera, botelleros, máquinas y mobiliario. Lo que se pueda mover, se aparta, y lo delicado lo guardáis antes.
Lavado y sellado
El techo y las paredes se lavan con desengrasante, se aclaran y se dejan secar. Después se da una imprimación que bloquea el amarillo del humo y la grasa.
Pintura
Dos manos de pintura lavable en sala y barra, y producto específico en cocina y almacén. Se empieza por el techo para que nada salpique lo ya terminado.
Limpieza para abrir
Se retiran protecciones, se limpia y se ventila. El local queda listo para montar y abrir sin olor a pintura.
El precio de pintar un bar, y lo que lo mueve
- Cuánto hay que lavar y sellar. Un techo con décadas de humo y grasa necesita desengrasado a fondo e imprimación de bloqueo. Uno que solo está apagado se pinta casi directo.
- Los días de cierre. Si el trabajo tiene que caber en un solo día de descanso, hace falta más gente o jornadas más largas. Con varios días de cierre, se organiza a ritmo normal.
- Si entra la cocina. La cocina lleva limpieza, tratamiento antimoho si hace falta y pintura específica. Se decide en la visita, porque no todos los hosteleros la quieren pintar a la vez.
- Techo de placa o de escayola. Los falsos techos con focos, rejillas y extracción llevan más recortes y más cuidado que un techo liso.
- Barra y botelleros. Pintar detrás de la barra, entre estanterías y botelleros, es lento. Si se pueden desmontar o vaciar, el trabajo va más rápido.
Pintores para hostelería en Burlada, Villava y Huarte
La calle Mayor concentra buena parte de los bares, y sigue con el mismo ambiente al entrar en Villava.
Bares y restaurantes de toda Burlada, con la calle Mayor a la cabeza, y de Villava y Huarte. También en Sarriguren, Olaz, Gorraiz, Badostáin y Egüés, dentro del valle de Egüés, y en la Cuenca: Pamplona, Ansoáin, Berriozar, Artica y Barañáin. ¿Tu local está en otro pueblo? Pregúntanos.
Preguntas de hosteleros antes de pintar
Una sala pequeña, sí, si el techo no necesita mucha limpieza y se organiza con suficiente gente. Si hay que desengrasar a fondo y sellar, lo normal es necesitar dos o tres días. Lo vemos en la visita y te decimos con claridad lo que cabe en tu cierre.
Porque el humo y la grasa traspasan la pintura normal. Si no se lavan y se bloquean con una imprimación específica antes de pintar, a las pocas semanas la mancha asoma otra vez. Es el paso que no conviene saltarse en un bar con años.
Sí, con la cocina parada y fría. Se desengrasa, se trata el moho si lo hay y se pinta con un producto que aguanta la limpieza diaria con desengrasante. Muchas veces se hace en un cierre distinto al de la sala.
Trabajamos con pintura al agua de bajo olor y dejamos el local ventilado. Si terminamos la víspera de abrir, a la mañana siguiente el olor es mínimo. Si se puede dejar una noche más de margen, mejor.
Sí, en Villava, Huarte, el valle de Egüés y el resto de la comarca. Lo importante en hostelería es cuadrar el cierre, así que cuanto antes nos lo digas, mejor lo encajamos.
¿Cuándo puede cerrar tu local?
Dinos qué local es, qué quieres pintar y qué días tenéis de cierre, y te decimos qué cabe y cuánto cuesta.